Con una estimación de cerrar el año con el peor nivel de colocación de vehículos desde 2013, hay iniciativas que el sector busca impulsar de la mano del gobierno federal. 

El mal augurio que la industria automotriz tiene sobre la venta de vehículos para este año –que estima en 1.1 millones de autos, una caída de 7% respecto a 2018–, podría mitigarse con tres propuestas que busca impulsar de la mano del gobierno federal. 

En primera instancia, Guillermo Rosales Zárate, director adjunto de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) indicó que busca impulsar un modelo de facilidades de acceso al financiamiento para microempresas y pequeños empresarios para la renovación de sus parques vehiculares, a través de una combinación de recursos directos de la Secretaría de Economía y canalizados a través de Nacional Financiera con el esquema de garantías crediticias. 
“Esto, combinado con recursos de la propia banca de desarrollo que actúa en los niveles de primer piso, como Nafin, podamos mover un volumen importante de financiamiento destinado a la adquisición de vehículos –sobre todo de trabajo– que impulsen la productividad de los microempresarios”, dijo Rosales durante la presentación de las cifras de la industria a julio. “Sería un ganar-ganar: por un lado reactivaríamos el mercado interno automotor y contribuiría de dotar de mejores instrumentos de trabajo a las micro, pequeñas y medianas empresas”.

Eduardo Solís Sánchez, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), consideró prioritario que la compra de un vehículo nuevo sea deducible para personas físicas, y no sólo para personas morales y físicas con actividad empresarial.
“Tenemos que ampliar la deducibilidad y el ámbito de aplicación de esa deducibilidad, que hoy sólo es para personas morales y físicas con actividad empresarial, como ocurre hoy cuando compras una casa, donde puedes deducir los intereses de los créditos hipotecarios. Vamos a seguir insistiendo en ese tema”, dijo.
Un tercer elemento tiene que ver con un cambio a la legislación que permita una recuperación más eficiente de los vehículos dejados en garantía en un crédito automotriz, lo que daría un margen para colocar 250,000 unidades adicionales.

“Para ello se depende de un cambio en la ley para que esa recuperación de la prenda de créditos que caen en cartera vencida sea más expedita, eso nos permitirá entrar en un rango de créditos más riesgosos si logramos acreditar y recuperar la prenda”, indicó Solís. 
A estos elementos se suma el tema de los vehículos importados ilegalmente, también conocidos como autos ‘chocolate’, cuya amenaza se agudiza por una latente legalización de éstos desde el gobierno federal. Esto podría controlarse con un programa de facilidades administrativas para el registro de estos vehículos.

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