El bloque de 27 países ultima los detalles de su reapertura para los ciudadanos de algunos países dónde la situación sanitaria con respecto al coronavirus se considere segura

CNN Expansión / Redacción

Los Estados de la Unión Europea (UE) ultimaban este lunes los detalles de un acuerdo para reabrir el 1 de julio sus fronteras exteriores, cerradas desde mediados de marzo, para los ciudadanos de algunos países dónde la situación sanitaria con respecto al coronavirus se considere segura. La lista actual se reduce a 18 países entre los que no está México.

Los Veintisiete trabajan sobre una lista que prevé autorizar las llegadas de apenas una veintena de países, entre los que estaría China, pero no Estados Unidos, que se ha convertido en el epicentro de la pandemia y el país más afectado, con más de 2.5 millones de contagiados y más de 125,000 muertos.

El viernes, los embajadores europeos en Bruselas acordaron una primera lista que incluye Argelia, Australia, Canadá, Georgia, Japón, Marruecos, Montenegro, Nueva Zelanda, Ruanda, Serbia, Corea del Sur, Tailandia, Túnez y Uruguay.

Según el proyecto de acuerdo, la UE se dice dispuesta a abrir sus puertas a los turistas de China en condiciones de “reciprocidad”, según fuentes diplomáticas.

Además de para Estados Unidos, las fronteras permanecerían cerradas para Rusia, el país más impactado en Europa, con más de 627,000 infectados y 9,000 muertos; y Brasil, el más afectado de Latinoamérica, con 1.3 millones de contagiados y más de 57,000 fallecidos.

Se quedarían fuera asimismo la mayoría de países de Latinoamerica, considerada por la Organización Mundial de la Salud epicentro mundial de la pandemia (acumula el 25 % de los casos a nivel global) y dónde la curva de contagios sigue siendo ascendente.

Los europeos fijaron su lista, que estará sometida a actualizaciones periódicas, en base a una serie de criterios, entre ellos que la situación de la pandemia de la COVID-19 en sus territorios sea parecida o mejor a la europea.

La tendencia de rebrotes durante las últimas dos semanas también debe tomarse en cuenta, así como la respuesta general a la COVID-19 -pruebas, vigilancia, localización de contagios, contención, tratamiento-, según el texto.

El acuerdo necesita ahora el apoyo de una mayoría de países europeos que deben pronunciarse por “escrito antes del martes a mediodía”, indicaron a la AFP fuentes europeas. El proceso se inició el lunes por la tarde tras días de discusiones.

La propuesta inicial de Bruselas para armonizar este proceso era que los miembros de la UE seleccionasen juntos a qué países debían levantarse las restricciones siguiendo criterios como “la situación sanitaria, la capacidad de aplicar medidas de contención durante los viajes y consideraciones de reciprocidad”.

Bruselas considera que debe retirarse el veto a los ciudadanos de países cuya situación fuera “similar” a la media europea en cuanto a la cantidad y la tendencia de los nuevos contagios y en su respuesta a la pandemia, esto es, su nivel de vigilancia, testeo, rastreo de contactos y su publicación de datos sobre el avance del virus, entre otros criterios.

Las discusiones de los Estados miembros el viernes giraron en torno a si se tiene suficiente información como para tener una visión real de la situación epidemiológica de algunos países y la necesidad de asegurarse de que esos datos son fiables.

La UE cerró sus fronteras exteriores el 16 de marzo por 30 días para contener la expansión de la pandemia, una medida que se ha prolongado en varias ocasiones.

Las competencias en el control de las fronteras están en manos de los gobiernos nacionales, pero la UE quiere coordinar la reapertura con el exterior para evitar el descontrol que se dio al inicio de la pandemia, cuando cada Estado cerró unilaterlamente sus puertas.

La situación del sector turístico europeo, muy castigado por el confinamiento y el cierre de fronteras, aumenta la presión sobre las discusiones, cuando Europa se dispone a iniciar la lucrativa temporada turística estival.

Con el desconfinamiento, la Comisión Europea recomendó a los Estados abrir sus fronteras con otros países comunitarios a partir del 15 de junio, pero se teme que si cada uno autoriza las llegadas del exterior de forma individual, acaben reintroduciéndose controles internos en el espacio de libre circulación Schengen para prevenir la propagación del COVID-19.

La UE ha conseguido aplanar la curva del coronavirus y los Veintisiete no quieren que los viajes desde terceros países pongan en peligro esta tendencia.

Al mismo tiempo, la llegada de turistas extracomunitarios es importante para los países que más dependen del turismo: la UE recibió 500 millones de visitantes de terceros países (la mayoría con destino al sur del continente) que gastaron 342,000 millones de euros en 2016, lo que la convierte en el primer destino turístico global, según datos de la Organización Mundial del Turismo.

Los países dependientes del turismo buscan reabrir las fronteras cuanto antes, pero con una cierta coordinación, máxime cuando la apertura es una competencia nacional. Grecia, por ejemplo, ya permite estancias de turistas de China o Nueva Zelanda.

Con información de EFE y AFP

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