Esta firma juega con sus propias reglas en el tablero de la alta relojería. El objetivo, afirma su CEO, es concreto y ambicioso: inventar la complicación del tercer milenio.

Forbes México / Alberto Romero

Por qué habría alguien de comprar un reloj que parezca, a simple vista, negado a marcar el tiempo en la forma tradicional? Para Grégory Dourde, CEO de HYT, la respuesta se remite a una cuestión fundamental: el celebrar la vida. Su apuesta es un mecanismo intuitivo que echa mano de la ingeniería, sí, pero también de un sustento filosófico que obliga a repensar la forma en que abordamos nuestra vida cotidiana regida por el ritmo de las manecillas.

“Vemos el tiempo como un flujo constante; tal como Heráclites hizo hace más de 2,000 años, con aquella parábola célebre de que no es posible tocar la misma agua dos veces en el río. En HYT reinventamos la narración del tiempo en una forma muy intuitiva, y como el filósofo, representamos el tiempo como un río; un río verde que representa el pasado, y uno transparente que indica el futuro, las cosas por vivir. El límite entre ambos es el presente… que acaba de pasar”.

“El mexicano representa nuestro cuarto mercado más importante… y eso no es algo que puedan decir muchas marcas”,

Grégory Dourde, CEO de HYT

Esta, una narrativa adoptada cada vez con mayor naturalidad y por industrias distintas a la relojera. “En tu computadora tienes una barra de progreso, que tiene un inicio y se mantiene avanzando todo el tiempo. Y estos indicadores se utilizan cada vez más porque te recuerdan lo que has hecho y hacia dónde vas. Esto no es digital, es algo tridimensional, es orgánico, líquido y fluido. Es como un río dentro de tu reloj; un camino que hay que seguir y que, de pronto, te hace recapturar la esencia del tiempo, que es algo fluido e imparable”.

Con una producción limitada a 450 piezas en promedio al año, esta casa relojera observa un amplio flujo transparente en la carátula de su vida. Y su apuesta cautiva por igual a dos perfiles de clientes distintos: los coleccionistas de entre 35 y 55 años y los jóvenes que buscan individualidad en el rango de los 25 a los 35. Este último, segmento poblacional que converge en el continente asiático, particularmente en China, donde una generación con altos ingresos y hambrienta de modernidad e innovación se identifica con los principios de la firma.

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