La Dra. Ana María Oliva, experta en bioenergética, nos comparte algunos consejos para aprovechar la cuarentena como espacio de introspección y reflexión

Life & Style / Pedro Aguilar Ricalde

Si algo ha tenido una parte considerable de la población a lo largo de las últimas semanas es tiempo: para estar en casa y convivir con la familia, para cocinar, escuchar música, hacer una limpieza de armario, retomar su práctica de yoga o simplemente tiempo para descansar y estar con ellos mismos.

Con todos los retos que esta situación ha puesto delante de nosotros, es probable que también hayamos experimentado una montaña rusa de emociones y que hayamos estado pendientes de los consejos de psicólogos y terapeutas que distintos medios han puesto a nuestra disposición para mantener bajo control la ansiedad, la depresión o cualquier otro sentimiento intenso que se haya apoderado de nosotros.

Sin embargo, más allá de la psicología y la psiquiatría, existen otras disciplinas que nos pueden aportar perspectivas útiles para enfrentarnos a la incertidumbre y respondernos algunas de las preguntas que pueden haber estado rondando nuestra mente a lo largo de las últimas semanas. La bioenergética –una disciplina que permite visualizar, medir y analizar el campo de energía humano para obtener información sobre el estado de salud psicofisiológica de las personas– es una de ellas.

La Dra. Ana María Oliva , quien tiene un Máster en Ingeniería Biomédica y un Doctorado en Biomedicina y también es autora de los libros Lo que tu luz dice 9 almas: Viviendo en plenitud, es una experta en este campo y en el uso de la tecnología GDV (Gas Discharge Visualization) que permite medir el campo electromagnético de las personas. Desde España, nos concedió una entrevista exclusiva para compartirnos algunos consejos que nos permitan verle un lado positivo a nuestra situación actual.

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¿Cómo podríamos aprovechar este momento de pausa obligatoria para muchos?
Este es un buen momento para ir hacia adentro de nosotros mismos y escucharnos. Con este confinamiento hay personas que por primera vez están en su casa después de muchos años; el problema es que no sabemos qué hacer cuando estamos a solas. Nuestra vida está tan enfocada en hacer que nos hemos olvidado de ser.

 Nuestra vida está tan enfocada en hacer que nos hemos olvidado de ser 

 Dra. Ana María Oliva

Las redes sociales han sido un canal a través del cual se ha invitado a la gente a realizar distintas actividades en casa, pero han sido muchas las voces que han expresado que esta ha sido una fuente más de ansiedad durante la cuarentena. ¿De qué manera podemos afrontar esta situación?
Ahora mismo, todo mundo se enfoca en darle a la gente cosas que hacer y eso es el reflejo de una cultura de la productividad. A nadie le gusta volver la mirada hacia adentro porque no estamos acostumbrados y, por lo tanto, buscamos maneras de estar entretenidos. Ponernos a hacer cosas porque otros nos las imponen o nos las sugieren sin haber procesado si nos cuadran o no, nos genera mucho estrés y ansiedad, pues encima sentimos que no las estamos haciendo bien o que, de no hacerlas, estamos perdiendo el tiempo. Esto es porque estamos acostumbrados a encontrar la validación fuera. A algunas personas les viene bien tener ideas y que alguien les proponga actividades. Lo importante es que tengamos la libertad de elegir de entre todas las cosas que la vida nos propone.

¿Y si no nos sentimos con ánimos de hacer ninguna de esas actividades que los medios, las redes sociales o los influencers nos sugieren?
Lo que tendríamos que hacer es educarnos para descubrir que no hay nada más hermoso que el silencio, la quietud y la paz. Cuando miramos hacia nuestro interior y estamos con nosotros mismos, instintivamente descubrimos cosas para hacer que dependen de nosotros.

 Podríamos descubrir que no hay nada más hermoso que el silencio, la quietud y la paz 

 Dra. Ana María Oliva

Por otro lado, para muchos de nosotros ha sido un reto mantenernos activos y lograr apegarnos a una nueva rutina. ¿Qué nos puede aconsejar a este respecto?
Si me doy cuenta de que no me quiero levantar y no hacer absolutamente nada, lo primero que debo hacer es evaluar si eso responde a un cansancio real. Muchas veces estamos verdaderamente agotados. Si siguen pasando los días y sigo sin querer levantarme, entonces tengo la oportunidad de pensar cuál es el sentido de mi vida, si mi vida está únicamente ligada al ser productivo o si considero que mi vida en sí es maravillosa porque todo lo que vivo en mi interior tiene sentido.

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¿Qué actitud podría ayudarnos a aligerar las emociones negativas que esta situación nos ha generado?
Debemos pensar que en la vida todo tiene pulsos, nada es un continuo. Hay una sístole y una diástole, una inhalación y una exhalación… Después de muchos años de estar en contracción, de repente, ahora nos dicen que podemos relajarnos y abrir espacio para que ocurra algo. Cuando estamos estresados y forzamos la vida no hay espacio para que ocurran cosas. Esto es un recordatorio de que la vida no se puede forzar y de que lo más sensato que podemos hacer es aprender a aceptar las cosas como vienen y a no luchar.

 En cualquier caso, nos vendrá bien darnos cuenta de que no somos lo que hacemos; somos lo que somos. 

 Dra. Ana María Oliva

¿Hay algún aprendizaje que pudiéramos sacar de esta nueva realidad?
Podríamos darnos cuenta de que lo pasamos mejor solos que acompañados, que nos encanta la película mental que llevamos dentro y que la de afuera no nos molesta. O podría ser lo contrario, podríamos darnos cuenta de que adentro no hay nada y de que vivimos la vida a través de los demás. En cualquier caso, nos vendrá bien darnos cuenta de que no somos lo que hacemos; somos lo que somos.

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