Las nuevas formas de trabajo exigen un mayor compromiso con los colaboradores y su bienestar, pues la empresa entró a sus casas y ahora come en la mesa junto con ellos.

Por:  Tico Pérezgrovas

Estos meses se han caracterizado por la gran velocidad con la que las circunstancias se han modificado y la infinidad de oportunidades para resolver los desafíos y superar la adversidad.

El trabajo no ha quedado exento de estos cambios; ahora podemos verlo más como una oportunidad que como una obligación. Ante más de un millón de despidos obligados; tener trabajo es también motivo de celebración.

Cambiamos el escritorio por la mesa del comedor y la sala de juntas por
la habitación con menos ruido. Y, aunque fue de manera fortuita y no por estrategia, hoy puede volverse una elección en vez de una reclusión.

Algunas empresas practicaban el home office como una prestación, pero lejana de adoptarse. De acuerdo con el estudio “El trabajador digital en 2019”, de Citrix, al 61% de los colaboradores no se les permitía trabajar de manera remota. Hoy las circunstancias han obligado a hacer uso de esta modalidad, para continuar con sus actividades, y la opción (que llegó para quedarse), es considerada por 64% de las empresas en el país.

Estas nuevas formas de trabajo exigen de los líderes y sus organizaciones un mayor compromiso con los colaboradores y
su bienestar. Deben ser más sensibles y conscientes que nunca, proteger a sus colaboradores y hacerse sentir cercanos a pesar de estar físicamente distanciados.

Nada volverá a ser como antes, y me parece una muy buena noticia. Yo no quiero una vida normal, yo quiero algo único, atípico, extraordinario, no quiero menos que lo excepcional; espero que tú también creas que lo mereces y que juntos lo podamos diseñar.

ES MOMENTO DE REGRESARLE LO HUMANO A RH, UNA REVOLUCIÓN EN LOS RECURSOS HUMANOS.

Hoy está más claro que nunca, si las personas no están bien, las empresas están mal.

*[email protected]


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Green Hope

La Tierra nos está hablando y parece que grita sórdidamente. Hoy la humanidad ha llegado a un punto de inflexión, para recordarle la fragilidad del ser; los pocos o escasos cuidados que le brindamos a nuestro planeta, nuestro hogar y a nosotros mismos. (DV)

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