De hijo de campesinos mexicanos a astronauta: 5 lecciones del hombre que viajó al espacio

Fecha: 2018-01-25
Fuente:Dinero en Imagen

De hijo de campesinos mexicanos a astronauta: 5 lecciones del hombre que viajó al espacio

“De allí soy yo. Quiero ser astronauta”, dijo José Hernández cuando vio la última etapa de la época de Apolo, cuando se envió al humano a la Luna.



Recuerda que quedó fascinado…

Al hablar de su experiencia, durante el evento Despertar México el pasado 23 de enero, el astronauta destacó lo importante que fue compartir ese sueño con su padre, quien era campesino y trabajaba en los campos de California.

Hijo de una familia de cuatro hijos, Hernández no aprendió inglés sino hasta los 12 años. Además, pasó gran parte de su infancia en lo que él llama “el circuito californiano”, viajando con su familia todos los meses de marzo, desde México hasta el Sur de California, para luego trabajar en la zona de Stockton en noviembre, cosechando fresas y pepinos de las granjas sobre la ruta. Volvían a México para Navidad y comenzaban el ciclo una y otra vez hasta la primavera.

José es un ejemplo del trabajo duro y el esfuerzo, pero también de las adversidades que se pueden esquivar para lograr sueños

Lo mejor que pude haber hecho ese día fue compartir el sueño con mi papá”.



¿Qué hizo su padre? Contrario a lo que se esperaría, la condición humilde de su papá no fue determinante para cortar el sueño de José, así que le dio una “receta” de cinco pasos:

1. Determina lo que quieres ser en la vida

2. Reconoce qué tan lejos estás de esa meta

3. Crea una ruta o un mapa de dónde estás y a dónde quieres llegar

4. Obtén una educación. Tienes que ir a la Universidad

5. Échale ganas, tienes que trabajar mucho en lograr tu sueño

Y José siguió al pie de la letra esa receta… pero le agregó un ingrediente muy importante: la perseverancia.

¿Por qué? Basta con saber que José siguió la receta de su padre y, a pesar de ello, fue rechazado por la NASA 11 veces, pese a sus estudios y su currículum, que comprendía un Master de Ciencias en Ingeniería Eléctrica y de Computadoras.

Fue hasta la doceava vez que se integró como parte de la generación número 19 de astronautas.

Pero antes de eso, en el transcurso de esa serie de rechazos, José aprendió dos claves más para lograr su cometido:

Aprender de la gente que es lo que quieres ser
Dar el extra por sobresalir

Así, él detectó qué hacían bien los otros, los que sí eran seleccionados por la NASA, y qué otras habilidades podrían ayudarlo a viajar al espacio.

Fue entonces que un año se enseñó a ser piloto, porque miraba que todos los astronautas eran pilotos; también otro aprendió a bucear, porque sabía que todos buceaban; en otro más comenzó a estudiar otro idioma: ruso.

Con todo ello, José fue seleccionado en 2004 como candidato a astronauta y en 2009 realizó su primer viaje al espacio a bordo del Space Shuttle’s STS-128, después de años de entrenamientos. José se convirtió en ingeniero de vuelo en la cabina, tercero en línea para pilotear el transbordador y se fue a la Estación Espacial Internacional por 14 días.

En 8 minutos y medio llegó al espacio, a una velocidad de 25 mil kilómetros por hora, pero esos más de 480 segundos fueron resultado de años de esfuerzo.

La misión de la que formó parte en el espacio tuvo tres objetivos principales:

1. Llevar y dejar a una astronauta mujer, que se iba aquedar por tres meses en la Estación Espacial Internacional (EEI), “y traernos a un compañero que ya tenía tres meses ahí”.

2. Realizar tres caminatas en el exterior de la EEI para completar la construcción de la Estación.

3. Traer más de 7 toneladas de equipo para instalar experimentos en el interior de la EEI, y “trajimos agua, ropa y todo para los tripulantes que se quedan en la EEI”.

 
 

 

 
 

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